¿Alguna vez has mirado tu alfombra y has pensado que ya no tiene remedio debido a las manchas? El barro que trajeron los niños en los zapatos después de jugar en el jardín, o el desgaste del día a día ha ido opacando los colores originales haciendo que parezca sucia. A continuación te contamos cómo limpiar alfombras a mano para mantener tus alfombras en perfecto estado, alargar su vida útil y, sobre todo, recuperar esa sensación de hogar limpio y acogedor. Con las técnicas adecuadas y un poco de paciencia, podrás devolverles su aspecto original y asegurarte de que duren muchos años más.
Por qué limpiar alfombras a mano puede ser mejor
Limpiar alfombras a mano nos ofrece un control total sobre el proceso de higienización. El lavado manual nos permite ajustar la intensidad, la temperatura y la cantidad de producto que aplicamos sobre la superficie de la alfombra. El método manual es mucho más suave con las fibras. Las lavadoras, aunque quitan bien las manchas, son demasiado agresivas con el tejido y acaban por provocar desgaste a corto plazo, deformaciones o incluso roturas, a menos que estés limpiando alfombras lavables.
El lavado a mano respeta mejor la alfombra y preserva su apariencia. Además podemos usar jabones suaves o productos que hayamos probado previamente, evitando sorpresas de última hora.
En qué casos es recomendable este método
En estas situaciones limpiar alfombras a mano es la mejor alternativa:
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Tejidos delicados: Las alfombras de fibras naturales como lana, algodón, yute o sisal son candidatas perfectas para el lavado a mano. Tanto el yute como el sisal deben limpiarse en seco o con un trapo húmedo. Estos materiales reaccionan impredeciblemente a los productos de limpieza industriales y a las altas temperaturas de las lavadoras. Según el material la alfombra puede encogerse o perder sus propiedades.
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El tamaño es una limitación: Las alfombras pequeñas y medianas son ideales para lavarse a mano. Si tratamos de limpiar a mano una alfombra más grande el proceso se complica, ya que requiere de un esfuerzo físico mayor debido a su peso.
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Manchas localizadas y recientes: Tratar una mancha puntual de forma individualizada es más efectivo que limpiar toda la alfombra. Esto es especialmente efectivo para manchas de restos de comida, que responden muy bien a tratamientos de limpieza suaves.
Materiales y productos necesarios
Para realizar una limpieza de tus alfombras a mano, debes contar con los materiales adecuados. Busca jabones específicos para tejidos delicados y evita los detergentes convencionales para ropa, ya que suelen contener blanqueadores, suavizantes o fragancias que pueden dañar las fibras y alterar los colores de la alfombra. Una aspiradora potente es necesaria, ya que la necesitas para aspirar toda la suciedad antes de empezar a limpiar la alfombra. Si tienes cepillos de diferentes durezas hazte con uno suave y otro de dureza media y por último una esponja grande te ayudará a aplicar uniformemente las soluciones de limpieza.

No olvides los guantes de látex para proteger tus manos, mientras estás en contacto con los productos de limpieza que vayas a utilizar. Necesitarás también varios barreños grandes para preparar las soluciones de limpieza y para enjuagar, además de toallas viejas para absorber el exceso de agua que se vaya generando. Si vas a secar tu alfombra al aire libre te recomendamos buscar una tela grande donde apoyar la alfombra para que no se impregne de nuevo de suciedad.
Preparativos antes de lavar una alfombra a mano
Esta es la parte más importante de todo el proceso, ya que en función de cómo lo hagas la limpieza a mano será satisfactoria o un fracaso, así que dedica el tiempo que necesites para prepararlo todo.
Lo primero, identificar el tipo de alfombra que quieres limpiar. Busca la etiqueta, que generalmente se encuentra en una esquina del reverso e identifica toda la información sobre la composición de las fibras y las instrucciones de lavado entre otros. Realiza siempre una prueba antes de empezar a limpiar. Elige una zona poco visible, preferiblemente en una esquina, y aplica una pequeña cantidad del producto de limpieza que vas a usar. Deja actuar durante unos minutos y luego frota suavemente con un paño limpio.
Importante: Si el paño se tiñe con el color de la alfombra, busca otro método de limpieza variando el producto que estás aplicando.
Cómo aspirar una alfombra correctamente antes de lavarla
Si no lo haces bien lo que puedes conseguir es que la suciedad se redistribuya durante el lavado, empeorando los resultados. Comienza siempre aspirando el reverso de la alfombra. Colócala boca abajo y aspira, la idea es sacar gran parte de la suciedad que se acumula en la base de la alfombra. Aspirar primero el reverso te permite desprenderte de esta suciedad más incrustada. Hazlo con movimientos lentos y superpuestos, de modo que vayas succionando las partículas de suciedad. Pasa la aspiradora en diferentes direcciones: primero en el sentido de la fibra, luego en el sentido contrario, y finalmente en diagonal. Una vez se haya aspirado el reverso, repite los mismos movimientos en la cara visible de la alfombra
Sacudir para quitar el polvo
Para eliminar el polvo fino que se adhiere a las fibras y que la aspiradora no siempre puede eliminar debes sacudir la alfombra de forma enérgica. Si tu alfombra es pequeña o mediana, cuelga la alfombra sobre una barandilla o una cuerda y con sacudidor de alfombra ve dándole golpes por la parte del reverso, desde las esquinas hacia el centro.
Los golpes firmes y constantes levantan más suciedad que los golpes fuertes, mientras que si golpeas demasiado suave no lograrás desprender el polvo incrustado. Al principio verás que sale una nube de polvo, continúa hasta que la cantidad de polvo visible se reduzca.
Pasos para limpiar una alfombra a mano
Para limpiar una alfombra a mano necesitas tener claro cómo hacerlo y paciencia. Existen dos métodos que puedes usar: la limpieza en húmedo o la limpieza en seco.
Método de limpieza con agua: lavado manual paso a paso
La limpieza en mojado es el método más completo y efectivo para alfombras que pueden mojarse. Te permite una limpieza profunda que penetra hasta la base de la alfombra, eliminando tanto la suciedad superficial como la que se ha acumulado en las capas más profundas del tejido. Este método es el adecuado para alfombras lavables a máquina o que tengan el backing de un material que no sea yute con suciedad generalizada, olores persistentes o manchas que han penetrado profundamente en el tejido.
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Elegir el lugar ideal para lavar: La bañera es la opción más práctica para alfombras pequeñas y medianas, ya que proporciona un espacio contenido con desagüe directo y fácil acceso al agua corriente
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Preparar el agua a una temperatura adecuada: Entre 25 y 30°C. Esta temperatura es suficientemente alta para activar efectivamente los agentes limpiadores y disolver la suciedad grasa
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Seleccionar el jabón correcto: Los jabones para tejidos delicados están formulados para ser efectivos sin dañar la alfombra, y no suelen contener blanqueadores o colorantes que puedan alterar los colores originales.
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Sumergir y mover la alfombra con cuidado para eliminar la suciedad: Comienza mojando una esquina de la alfombra y observa cómo reacciona el material y los colores. Si no hay cambios, sumerge completamente la alfombra en la solución jabonosa. Frota de forma repetida utilizando movimientos con presión controlada.
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Repetir el proceso hasta que el agua salga clara: Raramente una sola sesión de lavado es suficiente para una limpieza completa. Después del primer lavado, drena el agua sucia y evalúa el color del agua: si sale muy turbia, necesitarás repetir el proceso.
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Aclarar con abundante agua tibia: Los residuos de jabón que queden en las fibras pueden atraer más suciedad y dejar la alfombra con una sensación pegajosa o rígida. Utiliza agua tibia con buena presión para eliminar completamente todos los restos de jabón.
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Escurrir sin doblar: Nunca retuerzas o dobles la alfombra, ya que esto puede deformar permanentemente las fibras.En su lugar, presiona firmemente por toda la superficie, desde el centro hacia los bordes. Para absorber más humedad enrolla la alfombra en toallas grandes y limpias y presiona.
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Secar al aire libre: El lugar ideal es una zona que esté al aire libre con buena ventilación pero sin exposición directa al sol. Extiende la alfombra sobre una superficie limpia y plana, como una lona. Dale la vuelta cada pocas horas para que se seque por todos los lados. Deberá estar así como mínimo entre 24 y 48 horas hasta que esté completamente seca.
Método de limpieza en seco para alfombras delicadas
Este método se basa en el uso de polvos o espumas limpiadoras que absorben la suciedad sin la necesidad de usar agua. Este método es ideal para alfombras de fibras muy delicadas, alfombras con backing que no puede humedecerse, para las alfombras que el reverso es de yute, en cuyo caso debe hacerse en seco y con trapo húmedo, nunca aplicando agua directamente sobre la alfombra o cuando necesitas limpiar tu alfombra en menos tiempo.
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Aplicar el polvo limpiador: Espolvorea el producto limpiador sobre toda la superficie de la alfombra, usando movimientos amplios hasta que la superficie quede cubierta con una capa fina de producto.
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Deja actuar: El tiempo recomendado es de entre 30 minutos y 2 horas. Durante este tiempo, el polvo está absorbiendo grasas, neutralizando olores y eliminando partículas de suciedad. No intentes acelerar el proceso dejándolo menos tiempo, ya que conseguirás una limpieza incompleta ni dejándolo más tiempo del indicado, esto hará que consigas el efecto contrario al deseado.
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Cepillar suavemente: Utiliza un cepillo de dureza suave para trabajar el producto. Los movimientos deben ser delicados, siempre en la dirección de las fibras de la alfombra.
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Aspirar para retirar todo el producto: Aspira en varias pasadas y en diferentes direcciones para deshacerte de todo el producto limpiador y los residuos presentes en la alfombra.
¿Cuándopuede ser útil limpiar una alfombra a mano?
En situaciones en las que nos encontramos ante diferentes tipos de manchas, una limpieza manual de la alfombra es lo más recomendable, pero ¿qué tipos de manchas puedes quitar?
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Manchas de café o té
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Manchas de alimentos
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Manchas de barro o tierra
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Manchas de orina o vómito de mascotas
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Manchas de tinta o rotulador
Cosas que no debes hacer al limpiar una alfombra a mano
Usar calor directo para secar
Nunca uses secadores de pelo, radiadores, estufas u otros métodos para acelerar el secado de la alfombra, como resultado puedes obtener un encogimiento de las fibras con ondulaciones visibles del material, arrugas y deformaciones irreversibles. Además, el calor puede fijar para siempre ciertas manchas.
Usar detergentes agresivos con alcohol o colorantes
Los detergentes con blanqueadores pueden decolorar irreversiblemente los tintes de la alfombra, creando aguas que son imposibles de corregir. Los colorantes artificiales en algunos detergentes pueden transferirse a las fibras de la alfombra, alterando los colores originales.
No probar antes el producto de limpieza en una zona poco visible
Cada alfombra responde de manera diferente a los productos de limpieza, incluso aunque sea la misma alfombra y se usen los mismos productos de limpieza. Esto es debido al tiempo de la alfombra, los tratamientos previos, las condiciones de almacenamiento, exposición solar, etc. La prueba debes realizarla al menos 24 horas antes de la limpieza, para que te dé tiempo a observar cómo evoluciona la zona donde has aplicado el producto. Busca signos de decoloración, cambios en la textura, sangrado de colores, o cualquier alteración en el brillo o la apariencia general de las fibras.
Con las técnicas correctas, los productos adecuados y la paciencia necesaria, puedes mantener tus alfombras en un excelente estado de conservación durante muchos años. Ahora ya sabes cómo limpiar una alfombra a mano en casa, desde Atticgo te animamos a poner en práctica estos consejos y cuidar de tus alfombras para que luzcan como nuevas.
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